Ha sido mi inspiración, como lo fue para todo al que le gustaba el rock en la Argentina. Era un innovador, cada disco que sacaba o cada banda que creaba era una cosa nueva que descolocaba. Cuando salió con Los Socios del Desierto, por ejemplo, uno pensaba que iba a salir con más canciones de Spinetta pero resulta que se largó con una banda rockera que mató a todo el mundo. Yo habré empezado a escucharlo cuando tenía 12 años, no recuerdo si escuché Spinetta Jade o Pescado Rabioso, pero me enganché y me puse a buscar más cosas. Pescado me marcó definitivamente: eran los primeros riffs que se escuchaban en la Argentina, una cosa increíble, irrepetible. Me acuerdo un recital, no sé si en Club Caja o en Villa Luján, a principio de los 80. La cosa es que la gente lo escupía, a él y a todas las bandas que subían... como que estaba de moda eso. "El Flaco" paró el recital y dijo: "la verdad que me han escupido en muchos lugares, pero que me escupan en el Jardín de la República, para mí es una bendición". Recibió una ovación y dejaron de escupirlo, por supuesto. Para colmo, su bajista no pudo tocar y subió el bajista de La Torre (banda de hard rock liderada por Patricia Sosa). Fue un recital increíble. Es una gran pérdida porque, a pesar de todo lo que nos dejó, todavía tenía mucho para dar.